El primer presupuesto que envié como freelance llevaba una cifra que hoy me da vergüenza recordar. Veinte euros la hora. Sonaba bien hasta que, a los seis meses, eché cuentas y descubrí que estaba ganando menos que el becario de la empresa donde trabajaba antes. ¿La razón? Casi nadie te explica que detrás de cada hora facturada hay otras tres que no cobras y un puñado de gastos que se comen tu margen sin avisar. Si estás aquí, sospecho que te ha pasado algo parecido.
Mira, te lo digo sin rodeos: la mayoría calcula su tarifa mirando lo que cobran otros en LinkedIn. Punto. Es como decidir cuánto vale tu casa preguntando al vecino cuánto pagó por la suya hace diez años. Te puede salir mal de tres maneras distintas a la vez.
El método "comparativo" tiene un problema gordo: ignora tu estructura de costes, tu volumen de horas reales y, sobre todo, tu objetivo de ingresos. Lo que para un diseñador en Murcia que vive con sus padres puede ser un buen precio, para ti, con hipoteca en Madrid y dos críos, es ruina pura. Y aún así, mucha gente lo copia sin preguntarse si tiene sentido.
Hay otro error más sutil. Lo llamo "el espejismo del salario neto". Consiste en pensar: "antes ganaba mil ochocientos euros al mes, así que con eso me vale". El problema es que ese salario incluía vacaciones pagadas, paro, seguridad social a cargo de la empresa, indemnización por despido y, en muchos casos, equipo, formación y café gratis. Como freelance, todo eso lo pagas tú. Y si no lo metes en la cuenta antes, lo pagas con tu margen después.
Voy a darte la fórmula completa, la que llevo años recomendando y que se basa en tres preguntas que el ochenta por ciento de los freelances no se hace nunca al empezar.
Parece simple. Lo es. Lo difícil es ser honesto con cada variable. Vamos por partes.
No el que "te conformarías con cobrar". El que de verdad necesitas para vivir como quieres vivir, ahorrar lo que quieres ahorrar y no llegar al treinta y uno del mes mirando la cuenta con miedo. Si te cuesta ponerle un número, suma alquiler o hipoteca, comida, suministros, transporte, ocio, ahorro mensual y un colchón para imprevistos. Hazlo con tus números, no con los del INE.
Aquí es donde la mayoría se queda corto. Cuota de autónomos, gestoría, software, hosting, móvil profesional, formación, herramientas (Adobe, Canva, Notion, lo que sea), seguros, equipo (que se amortiza), parte proporcional del alquiler si trabajas en casa... Sin meterte en honduras: súmalo todo en una hoja, multiplícalo por doce y tendrás un número que probablemente te sorprenda.
Sí, el beneficio. Tu negocio tiene que generar algo más allá de pagarte un sueldo, porque si no, no es un negocio: es un autoempleo precario disfrazado. ¿Cuánto? Como mínimo, un quince por ciento del coste total para reinvertir en formación, mejoras, marketing y ese colchón que en algún momento te salvará el verano malo.
IRPF, IVA (que técnicamente repercutes pero condiciona el precio que el cliente percibe), recargo de equivalencia si vendes productos... En estimación directa, tu IRPF efectivo dependerá de tus ingresos y tramos. Una regla práctica: aparta entre un veinte y un treinta por ciento de cada factura para Hacienda y la Seguridad Social. Hablamos de esto más abajo con un ejemplo concreto.
Atención a esta variable, porque es la que más distorsiona el resultado. No son las cuarenta horas semanales del trabajador por cuenta ajena ni las cuarenta y ocho del autónomo entusiasta. Son muchas menos. Te lo cuento en detalle en la siguiente sección.
Estas cifras son medianas observadas en el mercado español a principios de dos mil veintiséis. No son tu tarifa: son una referencia para situarte. Si estás muy por debajo, sospecha. Si estás por encima, mejor para ti, pero asegúrate de poder defenderlo con valor entregado.
| Perfil profesional | Junior (€/h) | Senior (€/h) | Experto (€/h) |
|---|---|---|---|
| Diseñador gráfico | treinta a cuarenta | cincuenta a setenta | ochenta a ciento veinte |
| Desarrollador web | treinta y cinco a cincuenta | sesenta a noventa | cien a ciento cincuenta |
| Copywriter / Redactor | veinticinco a treinta y cinco | cuarenta y cinco a sesenta y cinco | ochenta a ciento veinte |
| Consultor de marketing | cuarenta a sesenta | setenta a cien | ciento veinte a doscientos |
| Traductor profesional | treinta a cuarenta y cinco | cincuenta a setenta y cinco | ochenta a ciento diez |
| Fotógrafo | treinta y cinco a cincuenta | sesenta a noventa | cien a ciento sesenta |
| Coach / Mentor | cincuenta a setenta | noventa a ciento veinte | ciento cincuenta a trescientos |
| Editor de vídeo | treinta a cuarenta | cincuenta a setenta | ochenta a ciento veinte |
| Asesor financiero | cuarenta y cinco a sesenta y cinco | setenta y cinco a ciento diez | ciento veinte a doscientos cincuenta |
| Project manager | cuarenta a sesenta | setenta a cien | ciento diez a ciento ochenta |
Si tu tarifa real está bastante por debajo del rango "junior" para tu sector, hay solo dos explicaciones honestas: o no estás cobrando lo que vales, o tu propuesta de valor no está bien comunicada. Las dos tienen arreglo.
Aquí viene una de las trampas más comunes. La gente coge cuarenta horas semanales por cincuenta y dos semanas y le sale dos mil ochenta horas anuales. Y divide entre eso. Resultado: tarifa ridícula y queja eterna.
La realidad es bastante más cruda. Calcula conmigo:
| Concepto | Horas restadas | Acumulado |
|---|---|---|
| Total bruto (cuarenta horas × cincuenta y dos semanas) | — | dos mil ochenta |
| Vacaciones (cuatro semanas) | menos ciento sesenta | mil novecientas veinte |
| Festivos nacionales y autonómicos | menos noventa y seis | mil ochocientas veinticuatro |
| Bajas y enfermedad (estimación realista) | menos ochenta | mil setecientas cuarenta y cuatro |
| Tareas administrativas (facturas, impuestos, gestión) | menos doscientas cincuenta | mil cuatrocientas noventa y cuatro |
| Marketing y captación de clientes | menos doscientas | mil doscientas noventa y cuatro |
| Formación continua | menos cien | mil ciento noventa y cuatro |
| Reuniones no facturables, propuestas, llamadas | menos ciento cincuenta | mil cuarenta y cuatro |
| Horas facturables reales | — | aproximadamente mil cuarenta |
¿Lo ves? De dos mil ochenta horas teóricas pasamos a unas mil cuarenta facturables. La mitad. Si calculas tu tarifa dividiendo entre la cifra equivocada, tu sueldo real será la mitad del que pensaste. Así de sencillo y así de doloroso.
Hay freelances que llegan a mil doscientas o mil trescientas horas facturables, pero requieren maquinaria muy bien aceitada: un funnel de captación que no exige tanta dedicación, procesos automatizados, y normalmente un par de años ya rodados. Si llevas menos de doce meses, asume mil horas como techo realista.
Kuentas.eu te enseña en tiempo real cuánto facturas, cuánto gastas y cuánto te queda después de impuestos. Sin hojas de Excel, sin gestoría cara y sin sustos en el trimestre. La versión gratis ya te cubre lo esencial.
Probar Kuentas.eu gratisCuando llevas tres años como freelance te das cuenta de que hay una capa de costes que nadie te avisó cuando empezabas. Te enumero los más traicioneros, los que se cuelan por debajo de tu radar y se llevan el margen mes a mes.
Desde el sistema de cotización por ingresos reales, tu cuota varía. Para un autónomo medio en dos mil veintiséis, el rango está entre los doscientos treinta euros mensuales del tramo bajo y los quinientos noventa del tramo medio-alto. Multiplica por doce y verás que solo en cotización social te puedes ir entre dos mil ochocientos y siete mil euros al año.
Adobe Creative Cloud, suite de Google Workspace, antivirus, gestor de proyectos, herramienta de facturación, almacenamiento en la nube, plataforma de email marketing, dominios, hosting... Suma con calma. La mayoría de freelances que conozco están entre los cincuenta y los doscientos euros al mes en software, y muchos no lo tienen contabilizado.
Si no te formas, te oxidas. Y si te oxidas, en dos años cobras menos que ahora. Calcula entre quinientos y dos mil euros anuales en cursos, libros, conferencias y certificaciones, según tu sector.
Tu portátil de dos mil quinientos euros no se compra una vez y ya. Se amortiza en cuatro años, lo que significa que cada año tienes un coste virtual de seiscientos veinticinco euros solo en máquina. Suma silla ergonómica, monitor, micro, cámara, lo que toque para tu trabajo.
Responsabilidad civil profesional: entre ciento cincuenta y cuatrocientos euros al año, dependiendo del sector. Si trabajas con datos sensibles o haces consultoría con cifras grandes, no es opcional, es supervivencia.
Una gestoría tradicional te cuesta entre seiscientos y mil quinientos euros al año. Un software como Kuentas.eu o similares ronda los cero a doscientos cuarenta al año, según el plan. La diferencia, multiplicada por diez años de carrera, son unas cuantas vacaciones bien pagadas.
Vamos con un caso real. Marta es desarrolladora web junior, lleva año y medio de freelance, vive en Valencia y quiere ganar dos mil euros netos al mes. Vamos a calcular qué tarifa por hora necesita.
| Concepto | Importe anual (€) |
|---|---|
| Sueldo neto deseado (dos mil × catorce pagas) | veintiocho mil |
| Cuota autónomos (tramo medio aproximado) | cuatro mil ochocientos |
| Software, hosting, herramientas | mil doscientos |
| Formación | mil |
| Amortización equipo | setecientos |
| Seguro responsabilidad civil | doscientos cincuenta |
| Software contable / asesoría | quinientos |
| Otros gastos (móvil, transporte, oficina en casa) | mil ochocientos |
| Subtotal coste estructura | treinta y ocho mil doscientos cincuenta |
| Beneficio (quince por ciento del subtotal) | cinco mil setecientos treinta y ocho |
| Provisión IRPF (estimación veinte por ciento sobre rendimiento neto) | siete mil doscientos |
| Total a facturar al año | aproximadamente cincuenta y un mil doscientos |
Si Marta puede facturar mil cuarenta horas reales al año:
Esa es su tarifa mínima viable. No la que va a poner en su web. Esa es el suelo, el punto por debajo del cual está perdiendo dinero o esfuerzo. Su tarifa de venta debería estar entre los sesenta y los ochenta euros la hora, dejándose margen para descuentos puntuales y proyectos cerrados con buen ratio.
¿Te has fijado en una cosa? Marta no estaba cobrando cuarenta y nueve euros la hora. Estaba cobrando treinta y cinco. Y se preguntaba por qué nunca llegaba a fin de mes. La diferencia entre sus números reales y los que creía tener era una sangría silenciosa de catorce euros por hora trabajada. Multiplica por mil cuarenta horas: catorce mil quinientos sesenta euros al año perdidos. Una hipoteca, vamos.
Esta es la parte que aterra a casi todo el mundo. Subir tarifas se siente como pedir perdón mientras pides aumento. No tiene por qué.
Hay tres momentos donde subir tarifas no solo es razonable, es obligatorio si no quieres ir hacia atrás:
¿Cómo se lo dices? Mira, no hace falta drama. Una frase tipo: "A partir del próximo proyecto, mis tarifas se actualizan a X. Ha sido un placer trabajar contigo este año, y quería avisarte con antelación para que puedas planificarlo" funciona en el ochenta por ciento de los casos. El veinte por ciento que protesta, normalmente no era tu mejor cliente. Y eso también es una información valiosa.
Te dejo aquí los cinco que veo una y otra vez. Si reconoces alguno, hoy es buen día para corregirlo.
Con Kuentas.eu puedes registrar horas por proyecto, ver qué cliente te da margen y cuál te lo come, y emitir facturas en treinta segundos. Todo desde una herramienta hecha en España, pensada para autónomos como tú.
Crear cuenta gratis en KuentasDepende del trabajo. Si la tarea es predecible y tienes datos históricos, cobra por proyecto: ganas margen cuando eres rápido. Si es un trabajo de consultoría con alcance variable o muchas idas y vueltas, cobra por hora o por iguala mensual. La regla práctica: empieza facturando por hora hasta que conozcas tu velocidad real, y luego pasa a precio cerrado donde puedas.
Aplica la fórmula con tus números, no copies a otros. Como referencia: si tu objetivo es ganar mil quinientos euros netos mensuales y tienes los costes de un freelance básico, tu tarifa mínima rondará los treinta y cinco a cuarenta euros por hora. Por debajo, vas a perder dinero o a quemarte. Recuerda: ser principiante no significa cobrar la mitad, significa apoyarte más en buenos procesos para entregar valor.
El IVA no es ingreso tuyo: lo recaudas y lo entregas a Hacienda cada trimestre. Sin embargo, sí afecta a la percepción del cliente. Cuando hables con empresas, da siempre el precio sin IVA y aclara "más IVA si procede". Con particulares finales, normalmente comunican mejor el precio total con IVA incluido.
Es un coste fijo que entra en tu fórmula. La nueva cotización por ingresos reales hace que tu cuota suba si facturas más, así que cuando hagas tus números proyectados, mete la cuota del tramo en el que vas a estar, no la del tramo más bajo. Subestimar este punto es uno de los errores más caros del primer año.
Tres respuestas posibles. Una: el cliente no es tu cliente ideal y vale más liberar el espacio. Dos: tu propuesta de valor no está bien comunicada y necesitas reformular el "qué vas a conseguir gracias a mí". Tres: la tarifa está fuera del rango del mercado para ese tipo de trabajo. Investiga, ajusta si toca, pero nunca bajes a tu tarifa de pérdida solo por miedo a perder un proyecto.
Mínimo una vez al año. Lo ideal es cada seis meses, sobre todo si estás en una fase de crecimiento. Marca una fecha fija en el calendario (por ejemplo, el uno de enero y el uno de julio) para revisar tarifas, costes, horas facturadas y margen real. Si lo dejas al "cuando me acuerde", no te acordarás nunca.
Sí, dentro de un orden. No por capricho, sino por valor entregado y complejidad. Un cliente recurrente con volumen estable puede tener una tarifa ligeramente menor que un proyecto puntual y urgente. Pero documenta tus criterios, porque si los clientes hablan entre ellos (y a veces lo hacen), querrás poder defender la diferencia con argumentos sólidos.