La respuesta corta que circula por ahí —«a partir de 60.000 € monta una SL»— es una simplificación peligrosa. El umbral real depende de cuánto dinero necesitas sacar de la empresa, de tus gastos reales y de lo que estás dispuesto a pagar en burocracia. Aquí lo desglosamos con números.
Como autónomo, tú y tu negocio sois la misma persona a efectos fiscales y legales. Facturas, restas gastos deducibles y el beneficio resultante se suma a tu base imponible del IRPF. No hay separación entre «lo de la empresa» y «lo tuyo»: el dinero de la cuenta del negocio ya es tuyo, con lo bueno y lo malo que eso implica.
Con una sociedad limitada creas una persona jurídica distinta. La SL factura, deduce sus gastos y paga el Impuesto sobre Sociedades por su beneficio. Ese dinero es de la sociedad, no tuyo: para llevártelo al bolsillo tienes que pasarlo por una nómina, por una factura o por un reparto de dividendos, y cada una de esas vías vuelve a tributar en tu IRPF personal.
La idea clave: la SL no es un truco para pagar menos impuestos. Es un diferimiento. Solo ahorras de verdad sobre el dinero que no necesitas sacar del negocio, porque ese se queda tributando al tipo fijo de Sociedades en lugar de subir por tus tramos marginales de IRPF.
La escala estatal del IRPF es progresiva y, sumando el tramo autonómico, el tipo marginal se mueve aproximadamente así (cada comunidad tiene su propia escala, así que estas cifras son orientativas):
| Base liquidable general | Tipo marginal aproximado (estatal + autonómico) |
|---|---|
| Hasta 12.450 € | ~19 % |
| 12.450 – 20.200 € | ~24 % |
| 20.200 – 35.200 € | ~30 % |
| 35.200 – 60.000 € | ~37 % |
| 60.000 – 300.000 € | ~45 % |
| Más de 300.000 € | ~47 % |
En el Impuesto sobre Sociedades, en cambio, el tipo general es del 25 %, con un tipo reducido del 23 % para entidades de reducida cifra de negocios y un régimen especial del 15 % durante los dos primeros ejercicios con base positiva para entidades de nueva creación (con requisitos que conviene contrastar con un asesor, porque excluyen determinados casos de continuidad de actividad previa).
Mirando solo estos dos números, la conclusión parece evidente: en cuanto tu marginal supera el 25 %, la SL gana. Pero esa comparación está incompleta, porque compara el impuesto de la empresa con el impuesto de la persona y en la SL vas a pagar los dos.
Para decidir bien hay que responder a tres preguntas, no a una:
Con esos tres factores, el rango orientativo en el que empieza a compensar suele situarse entre 45.000 y 70.000 € de beneficio anual, y se desplaza hacia arriba si necesitas retirar todo el dinero y hacia abajo si reinviertes o si compartes el proyecto con socios.
Ojo con el atajo: algunos convierten su SL en una forma de retribuirse por debajo de mercado para dejar beneficio dentro. Hacienda tiene una herramienta específica contra eso: las operaciones vinculadas. Si el socio profesional presta servicios a su propia sociedad, la retribución debe ser de mercado, con documentación y con reflejo en el modelo 232. Es una de las causas de regularización más frecuentes en sociedades unipersonales de profesionales.
| Aspecto | Autónomo (persona física) | Sociedad limitada |
|---|---|---|
| Impuesto sobre el beneficio | IRPF progresivo (19 % – 47 %) | Sociedades: 25 % general, 23 % reducido, 15 % nueva creación |
| Capital inicial | Ninguno | Desde 1 € (con reservas obligatorias hasta alcanzar 3.000 €) |
| Coste de constitución | 0 € (alta censal y RETA) | Aprox. 300 – 800 € entre notaría, registro y gestoría |
| Contabilidad | Libros registro simplificados | Partida doble, plan general contable, libros legalizados |
| Obligaciones anuales | Renta, modelos trimestrales | Modelo 200, cuentas anuales en el Registro, actas, modelo 232 si hay vinculadas |
| Coste de asesoría | Aprox. 50 – 100 €/mes | Aprox. 120 – 250 €/mes |
| Responsabilidad | Ilimitada: responde el patrimonio personal | Limitada al capital, con excepciones relevantes |
| Cuota de Seguridad Social | RETA por tramos de rendimientos netos | RETA de autónomo societario (base mínima superior) |
| Cerrar la actividad | Baja censal y de RETA, inmediato | Disolución y liquidación: meses y varios cientos de euros |
| Imagen ante clientes grandes | Suficiente en la mayoría de sectores | Mejor posicionamiento en licitaciones y grandes cuentas |
Si administras tu propia SL o tienes control efectivo sobre ella, sigues cotizando en el RETA, pero como autónomo societario, con una base mínima de cotización superior a la del autónomo persona física. Es un sobrecoste fijo de varios cientos de euros al año que muchas comparativas olvidan.
Un autónomo puede llevarse sus libros con una herramienta de facturación y presentar sus modelos. Una SL con contabilidad de partida doble, cuentas anuales y actas necesita, en la práctica, un profesional. Súmale entre 1.500 y 3.000 € al año.
Darse de baja como autónomo es cuestión de dos trámites. Disolver y liquidar una SL supone junta, escritura, notaría, registro y liquidación fiscal. Si el proyecto no funciona, cerrar puede costarte más que abrir.
El beneficio ya pagó Sociedades. Cuando lo repartes como dividendo, vuelve a tributar en tu IRPF dentro de la base del ahorro, con tipos que arrancan en el 19 % y suben por tramos. Sumando ambos escalones, el dinero que sacas vía dividendo soporta una carga conjunta que se acerca —y a veces supera— a lo que habrías pagado como autónomo.
Hay tres vías y lo habitual es combinarlas:
La respuesta a «¿me monto una SL?» está en tu beneficio neto, no en tu facturación. Con Kuentas.eu llevas ingresos, gastos deducibles y previsión de impuestos al día, y sabes en todo momento cuál es tu beneficio real antes de dar el paso.
Probar Kuentas.eu gratis →Es el argumento estrella a favor de la SL y es cierto… con matices importantes que conviene conocer antes de decidir por este motivo:
Cifras redondeadas y orientativas, sin tramos autonómicos concretos ni situación familiar, solo para ver la lógica:
| Perfil | Beneficio anual | Necesita retirar | Recomendación razonable |
|---|---|---|---|
| Diseñadora freelance | 32.000 € | Todo | Autónoma. El marginal está por debajo o cerca del 25 % y los costes de la SL se comerían el ahorro. |
| Consultor con un cliente grande | 55.000 € | Casi todo | Frontera. La SL aporta poco fiscalmente; puede compensar por imagen o por contratación futura. |
| Agencia de dos socios | 90.000 € | 50.000 € | SL. Hay 40.000 € que se quedan al 25 % en lugar de subir al 45 %, y la estructura societaria ordena la relación entre socios. |
| Desarrollador con producto propio | 120.000 € | 45.000 € | SL con claridad. El excedente reinvertido tributa al tipo fijo y financia el crecimiento. |
Patrón que se repite: el factor decisivo casi nunca es cuánto ganas, sino cuánto puedes dejar dentro. Dos personas con el mismo beneficio pueden tener respuestas opuestas según su nivel de gasto personal.
No hay una cifra única. El rango orientativo está entre 45.000 y 70.000 € de beneficio anual, y depende sobre todo de cuánto dinero necesitas retirar: si te lo llevas todo al bolsillo, la ventaja fiscal casi desaparece porque el dividendo o la nómina vuelven a tributar en tu IRPF.
No. Si eres administrador o tienes control efectivo de la sociedad, sigues obligado a cotizar en el RETA como autónomo societario, con una base mínima de cotización superior a la del autónomo persona física.
Sí, es una situación frecuente y perfectamente legal. Lo importante es que cada actividad esté correctamente delimitada y que las operaciones entre tú y tu sociedad se valoren a precio de mercado, con la documentación de operaciones vinculadas que corresponda.
Entre unos 300 y 800 € sumando notaría, Registro Mercantil y gestoría, más el capital social, que legalmente puede ser de 1 € aunque obliga a dotar reservas hasta alcanzar los 3.000 €. El coste relevante no es el de constitución, sino el de mantenimiento anual.
Hay que comunicarlo y actualizar los datos de facturación, porque el NIF cambia. Conviene revisar contratos marco, condiciones con proveedores, licencias de software y dominios, y decidir de forma expresa qué elementos se aportan o se ceden a la sociedad.
Al contrario: una sociedad tiene más obligaciones formales y más puntos de control, y las sociedades unipersonales de profesionales están específicamente vigiladas por el tema de las operaciones vinculadas. La SL no es un escudo frente a la inspección.
Puedes, pero el camino de vuelta no es simétrico: darse de alta como autónomo es inmediato, mientras que disolver y liquidar una sociedad implica junta, escritura, notaría, registro y liquidación fiscal, con varios meses y varios cientos de euros de por medio.